“El proceso de teñido es sumamente contaminante. Es por ello que, a través de esta colección, reflexionamos en cómo hoy toca utilizar los colores con una narrativa más crítica, basada en un análisis de la huella de carbono que generan”, comentó Marisol Centeno.
Meses de investigación y trabajo fueron necesarios para llegar al resultado. A parte del pigmento, las fibras que el equipo utilizó fueron lana, algodón e hilo de cobre.
“Nuestro proyecto nació de la necesidad de encontrar nuevas soluciones creativas que promovieran prácticas circulares en el proceso de teñido, con nuestros colaboradores de Teotitlán del Valle, Oaxaca, en donde la comunidad artesanal enfrenta grandes desafíos debido a la escasez de recursos naturales”, expresó Marisol Centeno.
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Esta producción circular y la colaboración —en...